El pez que se muerde la cola

 
Son las 23:45
Suena el teléfono. Por una vez no está en modo mute.
Miro la pantalla. Ese nombre.
 
-¿Si?
-¡Hola! ¿Qué tal?
-Pues… bien. (seca, cortante) ¿Y tu?
-Muy bien.
(3 segundos de silencio. Toda una eternidad)
-Esto… ¿Qué quieres?
-No, nada. Saber que tal estás, ver cómo llevas tus estudios, y eso. ¿No puedo llamarte sólo por preguntar?
-(Dudas) Si, claro. Pues bien, estudiando mucho, aunque aún no demasiado. Poco agobio, supongo.
-¡Ah, que bien! Na, tranquila que lo harás muy bien. Siempre se te han dado bien los estudios, y esta vez no va a ser diferente. Así que cero agobios.
-Ya bueno, eso espero.
-Y ¿vas a hacer algo ahora?
-Pues teniendo en cuenta que son las once y pico y es lunes… Irme a dormir, ver una peli si no lo consigo, ya sabes, mi insomnio.
-Bueno, eso del insomnio sé cómo solucionarlo. Además podría ayudar a relajarte.
-(Cara de circunstancia) Gracias por preocuparte, pero estoy muy relajada.
-No seas así de seca (se ríe) ¿No quieres saber cómo te ayudaría?
-Déjame pensar… No.
-Que borde que eres. Imagino en lo que estás pensando, pero te confundes.
-Quizá si.
-Sólo te ofrecía ir a verte, para hablar un rato, que te diera el aire, saber qué tal en persona.
-Vale, pero es tarde.
-Seguro que estás pensando que quiero algo contigo.
-No.
-En serio, que yo no quiero nada de eso. Tuvimos nuestra oportunidad, y no salió. Ahora sólo quiero mantenerte.
-¿Mantenerme?
-Si, como amiga. Ya sabes.
-Pues no sé, la verdad. Tengo amigos y eres el único que me llama a estas horas.
-(Alterado) ¡Ya estás con lo de siempre! A ver, que yo para acostarme con alguien tengo muchas tías, y que se lo montan mejor que tú.
-Me alegro. Llámalas a ellas.
-Pero es que no quería eso de ti. Eres una flipada, y no sabía que te lo tenías tan creído.
-Ya. Las cosas cambian.
-Aún me quieres.
-¿Qué?
-Que aún me quieres y por eso no vas a quedar conmigo.
-Ja ja ja ja (risas sinceras, ante semejante tontería). Claro, tiene mucha lógica
-Encima eso, riete.
-Es igual que si me dices: "Tienes rabo". Es tan evidente que no, que no podría evitar reirme.
-Pero eso que he dicho si que es verdad. Sientes algo por mí, y por eso me evitas.
-Hace mucho que dejé de sentirte.
-Lo que tu digas. Mira, no sé para que te llamo, porque no mereces la pena. Lo hacía con todo mi buena intención, porque tuvimos algo grande que no me gustaría que acabara de esta forma. No sé, poder quedar a tomar un café…
-(Le interrumpo). No acostumbro a tomar café a las once de la noche.
-¡Buah! Tronca, paso de tí.
-A ver si es verdad…
(FIN DE LA LLAMADA)
 
Son las 23:51, una breve llamada que me deja vacía. No sé si porque afloran mis recuerdos. Por la sensación de fracaso. Por niños de mamá que nunca maduran. Por pensar que yo era especial… Este vacío no dura más de dos minutos, cuando algún amigo (ya sabes, los que te llaman a tomar café a las cuatro de la tarde, o los que te hablan con cariño, con una sonrisa, que te hacen sentir valiosa, que te buscan más allá de tu físico… amigos) te manda un mensaje. "Estoy enfermo", "Que asco de curro", "¿Quedamos?". Sencillos, sinceros, entrañables… Al fin y al cabo, amigos…
 
Pasan dos semanas. Son las 00:37.
Suena el teléfono. Miro la pantalla, y veo… ese nombre.
 
WTF!!! 

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2 respuestas a El pez que se muerde la cola

  1. miguel angel dijo:

    Juas juas juas… Que grande… Al principio creia que era tu amiga del alma, la virgen de Zaragoza, pero luego me he dado cuenta… Me encanta la acidez del " A tomar un cafe a las 23:00 de la noche?" jajajaja.
     
    Te dejo un video, que no se si lo abras visto, es acojonante… Juas juas
     

     
    Te quiero.

  2. Raúl dijo:

    No sé qué es más chispeante, si las contestaciones que vas soltando o si la fortuita existencia de individuos así dispuestos en estos parajes. Quiero decir, ¿cómo se las arreglan para respirar? A veces desearía meterme un dedo en el ojo para ver si llego al cerebro y no tener que soportarles. O eso, o rezar porque Dios me regale una bomba atómica.
     
    Sólo me queda añadir que Miguel es gay, jajaja, a veces soy tan gracioso que me tiro toda la noche riéndome de mis gracias. Necesito amigoooooooos.

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