Puro azar.

Cuando surge un problema, intentas encontrar solución. Cuando estás enfadado, buscas un culpable. Cuando estás desesperado, simplemente no eres capaz de identificar el problema. Alejarte de tus miedos para olvidarlos parece una actitud cobarde, pero quizá sólo sea el reflejo máximo de la impotencia del momento. Porque simplemente ya no puedes más.

¿Acaso es cobarde dar un paso atrás cuándo ves que darlo hacia delante sólo trae más problemas? ¿Quién ha dicho que retroceder, en algunas ocasiones, no sea de sabios? ¿No es más inteligente, si sabes que has tomado el camino equivocado, volver atrás y rectificar?

Soy una quejica, lo reconozco. Pero también soy conformista, pacífica, y con un discretísimo raciocinio que me permite ser empática en muchas ocasiones. Pero, uffff… ¿de qué sirve?

Estoy harta de sentirme así, este estado de… /indiferencia/ /insatisfacción/ /incapacidad para amar/ /miedo/ /miedo/ /miedo/…

Pero… ¿cómo hacerlo mejor? ¿Cómo vencer estos lamentos, justificados o no, cuándo te enfrentas al mundo real? Hablas con gente “adulta”, padres de familia, tutores, jefes de servicio, y una y otra vez te recuerdan lo “bien” qué funcionan las cosas. –“Si crees que lo que vas a decir va a cabrear a Dios, mejor no digas nada”…

Ante eso hay dos opciones: 1) Indígnese, proteste, replique y, cansado, resígnese. 2) Cierre la boca, trague saliva y/0 te muérdase la lengua (cuídese del veneno) y en definitiva, resígnese.

Pero mi mente evoluciona de forma curiosa, y paso de ser de las que pasan desapercibidas por su buen comportamiento, estudiosa desde la cuna, humilde, sencilla, dispuesta a todos y para (casi) todo, paciente y en definitiva, una niña buena a… joder, a tener algo. Lástima que me he dado cuenta antes de empezar que hay que valer para discutir. Deberían escribir una guía basada en la evidencia de actitudes y aptitudes para realizar un enfrentamiento de forma correcta. Algo así como derechos y deberes. 

– Tiene derecho a levantar la voz, pero siempre manteniendo unos decibelios que no resulten desagradables, y por supuesto, respetando su turno de palabra.

– Debe mantener la mirada con la persona/s a la que se enfrenta, sin resultar insultante o amenazadora.

– Tiene derecho a defender cualquier causa que usted considere justa, o reprochar cualquier acción con la que no este de acuerdo, pero recuerde, debe defenderla con argumentos lógicos y razonables, siempre y respetando la integridad de otras personas.

En fin, no escribo más que tonterías, pero es tan indignante que el único criterio para otorgar una inscripción a un congreso nacional de cientos de euros a un compañero sea “me acorde de su nombre en ese momento” y “es mi decisión” por parte de un tutor, encargado de la enseñanza de los residentes (y a mi juicio no sólo de conocimientos teóricos, sino también de valores, si me permiten, casi más importantes)…

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3 respuestas a Puro azar.

  1. Your brother con las rodillas in the guanter dijo:

    Hey, turrón, no eres nada de eso: tienes una gran capacidad de observación del mundo pero tu espejo está dustirsuibada – ni conformista, ni pacífica, ni miedosa (¿qué es el miedo sino el sentimiento que le produce a uno estar frente a una situación que no controla? Si no estuvieras en esa situación, si no hubieras decidido estar aquí o allí, si no pudieras decidir y decir: hasta aquí, no se llamaría miedo, se llamaría cobardía.

    Y te dejo unos cuantos poemillas inocentes de este poeta Fonollosa que seguro que te va a gustar, ya verás.

    http://amediavoz.com/fonollosa.htm

    Seguimos hablando en código Morsa, digo Morse.

    Bss.

    • yomisma84 dijo:

      Pero ese miedo es a veces tan poderoso que hace que la angustia se mezcle con ansiedad, y acabas viéndote cobarde…
      No sé, simplemente estoy perdida…
      Menos mal que nos quedan las focas para frivolizar… Raulillo, ¿qué día empezó a doler todo esto? ¿Cuándo narices crecimos?. Uff, hoy soy incapaz de llamar a Madreselva.

      • Raulito dijo:

        ¿He puesto “dustirsuibada”? ¡Quería decir “distorsionada”!

        Pues empieza a doler en el momento en el que uno toma decisiones: y es peor no tomarlas – luego uno mira la cascada / con ojos sedientos / pero la cascada no entiende de sed – que tomarlas y equivocarte, (esa es la putada de poder elegir (tú a Sevilla, yo a Londres, Miguel a Madrid, ¿habríamos preferido Alcalá-Meco, con todo lo que el PROPIO nombre indica?)

        “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.” Samuel Beckett. Y duele porque somos humanos, pero porque duele sabemos que somos humanos: mejor que ser un mueble o un vegetal, la vida.

        Ahora que yo en estos momentos, cuando quiero morirme y tal, me leo estas chorradas y me dan ganas de reir:

        Cuando tengas ganas de morirte
        esconde la cabeza bajo la almohada
        y cuenta cuatro mil borregos.
        Quédate dos días sin comer
        y veras qué hermosa es la vida:
        carne, frijoles, pan.
        Quédate sin mujer: verás.
        Cuando tengas ganas de morirte
        no alborotes tanto: muérete
        y ya.

        Jaime Sabines

        y si no quieres llamar a Madreselva, aquí tienes my skype “raqumo”, siempre estoy conectado por las tardes, solo que en modo oculto.

        Besitos.

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