Como buena zombie

Soy una zombie, y quizá eso no sea tan malo… aún estoy aprendiendo a vivir con ello, así que no me lo tengan en cuenta. No tengo un nombre concreto, y me disculpo por ello, ya que no voy a poder presentarme, pero ¿acaso alguno de nosotros lo tiene?.

Creo que antes de ser zombie, quería dedicar mi vida a ayudar a los demás… Creía en el altruismo, en todas esas cosas que salen por la televisión, quizá trabajaba en una oficina, o detrás de un mostrador… No tengo muy claro el recuerdo… Y entonces,  ¿por qué lo creo? Porque aún tengo la marca de un pantalón ajustado, clavado en la cintura, quizá de tantas horas sentada, quizá de dos tallas menos.

Soy una zombie, y como tantos otros, establezco conexiones aberrantes con partes de mi cerebro (Cerebro: dícese de esa masa aberrante que florece como una coliflor a través del tiro que mi cráneo posee a nivel frontal). Conexiones distócicas, que al final resultan en un simple, “lo hago porque lo hago, y punto”. Al fin y al cabo, creo que no es tan diferente a todo lo que conocía de antes…

No siento, no padezco, no me duele, no quiero… ¿O si?. No lo sé… Creo que no.

Me he acostumbrado, como buena zombie, a dejarme llevar por el hambre… Tengo, hambre, como. Y cuando como, engordo. Por lo que, como buena zombie femenina, cuando tengo hambre… me muerdo las uñas. Y así ando, con muñones por el mundo con tal de no comer más de la cuenta… Y hoy, por fin, no estoy hablando de calorías.

Y como buena zombie, me gustan los amores vampiros. No los soporto, pero forman parte de mí…

Y divagando… amo la sangre. Aún recuerdo la primera vez que raje a alguien. Visualizo como el frío metal dividía en dos mitades endebles la piel, como una pequeña fuente de sangre emanaba de entre esos repliegues que el corte formaba. Recuerdo como la grima paso a ser gozo en cuestión de segundos. Como buena zombie, tenía el poder. De mí dependía la incisión, la profundidad, la agresión…. Absolutamente todo. Tenía el poder. Y al principio, tener el poder asusta, pero una vez que te haces con él, puedes crecerte… Has de crecerte (sin perderle el respeto).

Como buena zombie, tengo hambre… Voy a por sangre. . . Volveré.

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Una respuesta a Como buena zombie

  1. Raul dijo:

    Por favor ¡no dejes de escribir nunca! Menudo par de dones te ha concedido el cielo, la medicina y la escritura como Anton Chejov.

    Aunque discrepo de tu zomeidad, ya que su inteligencia está reducida a funciones motoras…

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