#¿Día 23?# Perdi la cuenta

Nací a una edad muy temprana… Se aprovecharon. No estaba preparada para lo que venía por delante. ¡Nadie me había preguntado! Que poca educación… A nadie le interesó si quería ser mujer, o ser la pequeña, o tener dos piernas en vez de dos aletas y branquias.

Y desde ese momento, de la manita para el resto de tu vida. A los 0, 1 y 6 meses vacuna de hepatitis, y a los 3 – 5 días la prueba del talón. Me agujerearon los pendientes por ser niña. A los 3 años a la guardería y a los 8 a catequesis. !Comes lentejas,porque lo digo yo! Y después instituto, y de repente te ves estudiando selectividad, y haciendo botellón los viernes por la noche porque los demás lo hacen,  tu novio te ofrece tabaco, lo aceptas. Bailas pop, aunque en tu cabeza suena la mejor canción de The Beatles. Y te ves haciendo medicina, o ingeniería, o periodismo, porque la “cosa tá muy mal” y hay que labrarse un futuro. Y de la mano de tus profesores, terminas la carrera, y ¿que toca? el MIR. Pues venga, seguimos. Y cuando ya sabes la nota, a la residencia. Otros 4 ó 5 años más siguiendo pasos ya marcados… Aprendes por simbiosis, porque estudias, o simplemente echas el rato sin aprender. Y conoces a tu media naranaja. O a la que más se acerca a tu estilo de vida en ese momento. Y te casas, porque tus amigas ya lo han hecho. Tienes hijos, porque se te pasa el arroz. Y te hipotecas. Las conversaciones con tus compañeros pasan de hablar sobre lo bien que lo pasaste en la última salida a palabros como el IBI, seguros, depósitos y pañales. Y te tiene que gustar la cocina, y planchar… si no te gusta, es lo que hay. Porque estás para eso.

 

¡Respira! ¡Coge aire! Te concedo un deseo: tienes cinco minutos para reflexionar.

REGALAZO. TIEMPO.

Te das cuentas de las pocas decisiones reales que has tomado en tu vida. Piensa POR UN MOMENTO en lo que realmente te hubiera hecho feliz. E imaginas tu vida contando contigo, con tus decisiones (aciertos y equivocaciones, pero TUYOS). Nada depende de nadie, sólo de ti. Nada de becas, de instrucciones, de autonomías ni de autónomos.

Te ves volando a Nicaragua, dejando tus conflictos a 1000 pies bajo el mar, y quizá no puedas arreglar el mundo, pero te ves feliz si puedes ayudar a un par de mujeres… Aunque tiene su punto egoísta, porque quizá solo lo haces pensando en ti, para sentirte realizado. Pero ese es el mismo motivo por el que le das una propina al negrito que pide mientras te estás cebando a marisco y vino blanco. ¿Y está mal? ¿Es mejor no dar nada?

Tu elección puede ser no hacer nada.Y seguir con esa vida. Y tacharás de egoísta al que lo hace, pues ese sacrificio es para sentirse mejor persona… Al menos es una persona. ¿Lo eres tú?

Quizá no soy la mejor para dar consejos, ni para escuchar, ni para hablar.
Un poco inestable y dondedijedigodigoDiego.

Pero desde mi ignorancia os invito. Os invito a vivir. A pintar, a leer y escribir, a sonreír, a buscar el lado absurdo de las cosas. Os invito a buscar cosas absurdas, pues si sabéis apreciarlas veréis cómo la vida es algo más divertida. Y al fin y al cabo, ¿qué te quedas cuando te vas a dormir? Puedes acostarte dando la espalda al mundo, con la boca torcida y dando vueltas en la cama…. O reírte, “espatarrarte” y descansar a pierna suelta.

 

Amigos, este post es un prefacio… A que en algún momento seré capaz y me atreveré a cumplir mis sueños.

Buenas noches y buena suerte

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Una respuesta a #¿Día 23?# Perdi la cuenta

  1. Momu dijo:

    !que manía a las lentejas!

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