Vivir sola…

Vivir sola. Toda una experiencia. Muchos de nosotros nos enfrentamos a esto alguna vez. Para ciertas personas es todo en desafío. Para mí, sin embargo, ha resultado bastante sencillo.

Antes de mudarme con la soledad, tenía una idea idílica sobre cómo sería. Imaginaba mi piso, increíblemente soleado, con un patio con un montón de plantas y flores y hasta un huerto. Y por supuesto todo diseñado “súper chic”.

Nunca lo conseguí.

En estos cinco años he vivido en cinco pisos. Probé sola, después lo compartí con una compañera, seguí con mi novio, y cuando aquello terminó, volví a vivir sola con un gato. Ahora, dos ratones gays sustituyen al gato. Me visualizaba cómo una anfitriona de fiestas genial, mi casa olería siempre a dulce, y sería cálida, con voces y risas huecas por doquier. Alguna vez sucedió pero nunca fue cómo lo imaginaba.

Me hago una pregunta, ¿tiene ventajas esto de vivir sola?. No hay necesidad de hacer la cama, lo cual es todo positivo, porque no conozco acción menos higiénica que estirar las sábanas nada más levantarte. Todos esos ácaros que han compartido noche contigo quedarán atrapados en el calor y la humedad… y estarán allí esperándote hasta la próxima noche, hambrientos… ñam ñam. Por ese motivo no hago la cama. Y es cierto que si duermes con arrugas, no descansas igual, pero tiene fácil solución… la estiras un poco antes de dormir, y listo.

Nunca te quedarás sin papel higiénico. En verdad, esto es una jodida desventaja. Si te quedas sin papel, no tienes a quién echarle la culpa. Punto negativo. Fe de errata.

No tendrás que llenar la lavadora de calzoncillos, ni fregar los platos de nadie, ni hacer compra a medias (que compres lo que compres siempre sales perdiendo). Pero esto también tienen sus contras: Te habrás dado cuenta que la mayoría de las veces no hay comida en la nevera, y si aun así pretendes cocinar con lo que hay en ella, terminaras degustando una paella de champiñones con atún y salsa de soja. Ups, no hay arroz. Nada de paella.

Hay gente que me pregunta: “¿Y no te sientes sola?”. Y pienso… afortunadamente me siento sola… Todo lo demás podría ser criterio de ingreso en la planta de psiquiatría. No suelo ver compañía en mi espejo, ni hablar con los cepillos de dientes. Si me siento sola, leo, escucho música, escribo en este blog… O simplemente quedo con personas para charlar. Y si me aburro, tengo la opción de volver a casa a disfrutar de mi soledad.

Quizá lo único que no me gusta de vivir sola, es que me gusta vivir sola. Y no sé si seré capaz de acostumbrarme a algo distinto…

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