Un día decidí que quería volver a ser pequeño. Y deshice todos los caminos que había elegido durante mi vida. Me di cuenta exactamente de las pocas decisiones que he tomado, que soy un reflejo, un déjate llevar. Lo bueno en estos casos es darse cuenta, y ser capaz de tomar las riendas, aunque sea volviendo a la infancia. No me refiero a ese estado de inconsciencia en el que todo vale, sino a la ilusión con la que se hacen las cosas cuando eres pequeño. Porque crees que puedes con todo. Y así es, porque lo problemas que nos acechan con 10 años se pueden superar cerrando fuerte los ojos.

Estoy escribiendo tonterías. No quiero cerrar los ojos. Al contrario, quiero abrirlos de par en par y dejar claro QUE AQUÏ ESTOY YO, y mis circunstancias. Y mientras sea consciente de ello haré todo lo que esté en mi poder (Y MÁS) para superarlo.

Sólo necesitaré un empujoncillo de vez en cuando, y se que tengo mucha gente a mi alrededor que estará encantada de dármelo… o la patada entera! Mientras sea para seguir hacia delante, todo vale, de todo se aprende!

 

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